Por Cecilia Solano

Ante la necesidad de convertir un grupo de trabajo tradicional en un equipo de trabajo distribuido, las organizaciones nos enfrentamos a un nuevo desafío: cómo ejercer ese liderazgo de forma remota.

He escuchado muchas recomendaciones de todo tipo. Aquí te ofrezco las mías, surgidas de la experiencia de Cecilia Solano Consultores, donde ayudamos a implementar modalidades de trabajo a distancia en empresas pymes y en grandes compañías:

1) Marcar el camino

No olvides que el líder marca el “modelo” de comportamiento: nuestro rol de líderes es marcar el camino. Es decir tomar las banderas del comportamiento positivo y mostrarlo. Aceptar que la gente puede perder motivación y no ser críticos con eso, más bien, ponernos en el rol de contener ese desánimo y acompañar con empatía y afecto, sin cuestionamientos.

2) Claridad de objetivos

Si bien el liderazgo por objetivos es una práctica regular, en estas épocas, es más relevante que nunca. Las personas del equipo de trabajo, debe tener muy claro que se espera de ellas, para saber centrarse y alcanzarlas y evitar la dispersión y la descentralización.

3) Señalar los logros – Destacar el vaso medio lleno

Dar permanente caricias de reconocimiento y agradecimiento por el esfuerzo de cada uno: estar muy presentes en los elogios y en las oportunidades de felicitar el trabajo públicamente. Más que nunca la gente necesita aliento y motivación.

Siempre rescata y refuerza los aspectos positivos de la situación: ej.: estamos sanos, tenemos trabajo!! aquellas cosas que se desvanecen fácilmente: “siempre hay alguien que tal vez la está pasando peor”.

4) Diseña una metodología: individual y de equipo

Las personas necesitan metodologías de trabajo para organizarse y trabajar por objetivos. Esto implica mayor autonomía y contención emocional. Muchos pueden sentir que si no están físicamente no se los tiene en cuenta. Encárgate de comunicar que todos pertenecen a tu equipo, de forma permanente.

Mantener la sinergia de “equipo” hacerlos sentir parte y estar siempre conectados, que la cultura de interdependencia no se licue con la distancia.

5) Si nos divertimos, mejor

Agrega a las reuniones habituales una que sea informal y divertida. Con alguna frecuencia semanal o quincenal proponer after office un día que sea cómodo para la mayoría (viernes por ejemplo). No son encuentros obligatorios. En estos encuentros debe estar prohibido hablar de trabajo!!! Se proponen juegos tales como: dígalo con mímica – adivinanzas – imitaciones de personajes conocidos – quien toque un instrumento y/o cante que prepare un tema – armar coros entre todos con temas musicales conocidos (grabarlos y escucharlos). En fin son variadas las alternativas

Si te sientes identificado con alguna de estas problemáticas, contáctate con nosotros. Contamos con herramientas para ayudar a tu personal para acompañarlos y ofrecer las mejores prácticas que se adecuen a cada situación y garantizar así los resultados del negocio.