Por Cecilia Solano

Pese a lo que algunas compañías todavía piensan ¡¡El Servicio al cliente y la Experiencia del cliente es más o menos lo mismo!! en realidad son dos cosas muy diferentes. Para marcar una distinción entre ambos conceptos, en mis presentaciones suelo mostrar este fabuloso video de KLM, que tal vez sea una de las empresas que mejor entiende la diferencia.

Está claro que ambas ideas se cruzan con frecuencia, pero me parece importante insistir en la necesidad de tener una estrategia comercial diferente para cada una.

¿Qué es el servicio al cliente?
El servicio al cliente es fundamentalmente la ayuda y el asesoramiento que una empresa ofrece a los clientes que están usando sus productos o servicios. Podría clasificarse como un área de experiencia del cliente, es un área clave y, en esencia, su función es proporcionar soporte. Toda la experiencia del cliente suele verse fuertemente influenciada por una interacción de servicio al cliente. Desafortunadamente, existe un alto porcentaje de los clientes se van porque no están satisfechos con el servicio recibido en el momento oportuno.

¿Qué es la experiencia del cliente?
La experiencia del cliente (CX) es el producto de las interacciones entre una empresa y un cliente a lo largo de su relación. Específicamente, la forma en que los clientes perciben estas interacciones, todos los aspectos que finalmente hacen a una persona sentir algo y que pueden incluir desde el paquete en el que llegó un artículo, la charla con un agente del contact center o la recepción de un correo electrónico. CX implica la integración de los procesos físicos, emocionales y psicológicos que ocurren durante el recorrido del cliente y que buscan “sorprender” y gratificar más allá de la expectativa. Es ese toque que logra hacerlo sentir “único e importante”

Veamos este interesante cuadro:

El servicio al cliente requiere que la experiencia general funcione sin problemas, desde cada punto de contacto en el recorrido (es decir, chat, call center, IVR, mensajería móvil, etc.). La experiencia del cliente debe ser proactiva, porque entre sus funciones está predecir lo que la gente desea antes que lo desee. En cambio el servicio al cliente es una reacción, por ejemplo, cuando se produce un error de usuario o en caso de que falle un proceso.

En pocas palabras, la experiencia del cliente es más que solo una palabra de moda; es una forma de atraer clientes y hacer que se sientan bien en sus relaciones con una organización. El servicio al cliente es un punto de contacto único para resolver y satisfacer necesidades, y la expectativa general es que “funcione”. Si a ésto le sumamos Experiencias Únicas y Gratificantes, ambos, deberían alcanzar un objetivo fundamental: hacer que los clientes regresen una y otra vez.